- ¡¿Alguien puede oírme?! -Y el espacio formado se abrió para no retornar su voz.
Un "me" bajo sonó cercano (Sólo por darse en el gusto imitó su eco).
Y su vestido quedó en el olvido.
--
Décimo tercero te amo.
Sostenme.
Debo decir después de estas letras, que me he enamorado.
Eran las 3 de la mañana.
Las luces se apagaban. La música comenzaba a danzar entre tú y yo.