
Allí se encontraba, en medio de tanta igualdad,
marcando la diferencia..
Siendo especial...
Para mi.
En qué momento dejamos de vernos a los ojos sin sonreír..
Lo sé, quizás no es el momento ni lugar adecuado para decirte esto, pero...
Lo siento, a veces no pienso.
ego el transporte.. deseé por un instante que este nunca llegase, para poder cruzar miradas, para poder decirle sin palabras quédate aquí conmigo..
Quizás mi sombra me ha de seguir.. pero debo vigilarla, en cada vuelta quizás ya no ha de estar allí..
Aún amo, al ver la felicidad que mis ojos reflejan cuando no tengo motivos para llorar.. y si los tengo.. simplemente los olvido..


Vuelvo a nacer.. Vuelvo a sentir cayendo la noche sobre mi..
Te vuelvo a conocer, en mis recuerdos..
Oigo tu voz.. Sé que allí estás, ¿Me acompañas a sentir el sereno sobre mi piel?
Esa luz divaga por la rendija invitándome a bailar con su compañía,
pero, sólo te oigo, nada más que tu voz, no puedo ver si quién me habla no es producto de mi imaginación,
o de esa locura que me invade, con su nombre soledad..
¿Quieres hacerme compañía junto a quien tiene la osadía de acompañarme cuando no estas?, o ¿te quieres quedar a solas con la soledad? y dejarme en ese cuarto por el cual solo ella se lograba colar..
Oigo tus pasos, te aproximas, ¿es qué aún estoy ciega? , y no consigo verte..
O ¿es que yo misma me he vendado?, y no quiero ya mirarte..
¡Vete!, pero vete ya, ¿No ves que acaso me quiero aquí ocultar?..
¿Ocultar de qué, de quién?, pues no lo sé, sólo sé que aquí tú no deberías estar..
Vete antes de que alguien más te oiga, y que si pueda verte, a diferencia de mi que simplemente tu voz podré sentir y no seguir, porque aquí me quedaré, pensando en ese sereno cayendo sobre mi, aunque sea solo en mi mente..
Aquí, encerrada aquí, dónde solo ella puede entrar y donde tú pasaste sin saber cómo..
Oigo tu voz, puedo oírla aún, no concibo saber dónde estás, sólo sé que aquí no..
Aún te espero, en esta cita eterna en mi cuarto del manicomio..
.
